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Las esclavas del oro rojo

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Las esclavas del oro rojo

Las trabajadoras de la fresa esperan un futuro mejor en España, y un salario digno para mantener a sus familiares; pero, lejos de alcanzar su propósito, como se ha descrito, con demasiada frecuencia se convierten en víctimas de acoso, agresiones sexuales y trata.

«The working conditions of the Maghreb temporary workers in the Huelva camps«

En los campos de Huelva el cultivo de frutos rojos se produce de manera intensiva, destinada a la exportación hacia los mercados europeos, como Francia, Reino Unido, Bulgaria o Bélgica, o los mercados asiáticos, como China. De esta manera, cabe decir que el cultivo y/o recolección de frutos rojos en los campos onubenses se ha convertido en la primera potencia productora y exportadora a Europa, así como la segunda a escala mundial detrás de California.

Las campañas temporales de la plantación y/o recolección se producen en varios meses del año (entre enero y julio de cada año), en los que se necesita abundante mano de obra. Con la finalidad de cubrir esta mano de obra muchas empresas del sector acuden a la contratación de trabajadoras extranjeras con la consiguiente finalidad de sacar adelante la campaña y conseguir el máximo beneficio, con demasiada frecuencia, a costa del sacrificio de los derechos laborales y de seguridad social de este colectivo.

De ahí se recurrió a la utilización de la fórmula de contratación en origen que se ha convertido en una herramienta de cobertura legal que permite a las empresas del sector el correcto funcionamiento y desarrollo de la campaña agrícola onubense. Es en el año 2001 cuando el Gobierno español, a través de un Acuerdo negociado con Marruecos, ha adoptado el sistema de contratación en origen destinado a una elevada cifra de trabajadoras; son alrededor de 19.000 los contratos que estaban previstos para el año 2019. Estas contrataciones en origen incluyen un conjunto de exigentes requisitos tales como el compromiso de retorno que obliga a las trabajadoras a regresar a Marruecos una vez concluida la campaña, o ser mujeres de entre 25 y 45 años para poder responder a las exigencias físicas de la plantación y recolección de la fresa, frambuesa o arándanos.

Sin duda, la actual problemática de las temporeras en los campos de Huelva desvirtúa lo establecido en el citado Acuerdo. Respecto de la importancia del trabajo realizado por estas mujeres, conviene recordar las palabras de la Ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad social, Magdalena Valerio: “al igual que en años anteriores, la campaña agrícola de temporada onubense es la más importante de nuestro país en términos de demanda de contratación colectiva en origen y se cubre con trabajadoras procedentes de Marruecos. En la campaña de este año se autoriza la cifra toral de 19.179 trabajadores, mil más que el año 2018”.

La preferencia por parte del empresariado onubense por trabajadoras marroquíes frente a mano de obra masculina, se basa en estereotipos meramente sexistas. A juicio de dicho empresariado, ellas “dan menos problemas”, “son más trabajadoras” y “tienen más posibilidades de retorno” – en especial, si tienen cargas familiares – que sus homólogos varones, al tiempo que se las identifica con actitudes que consideran ventajosas para el trabajo, como que “no salen, no beben, no son problemáticas, etc.” También se les atribuyen capacidades consideradas esencialmente femeninas como la “delicadeza” o la “sensibilidad” en las manos, que las hacen más válidas para la manipulación de los frutos rojos. Dicho empresariado atribuye estereotipos opuestos a los temporeros marroquíes, relacionados con comportamientos conflictivos o irresponsables: “salen, beben, arman bronca, faltan al trabajo” y “abandonan la campaña antes de su fin”. En la misma línea, el empresariado considera que las mujeres marroquíes tienen un carácter ahorrativo, conservador y sumiso y que, por ello, son el perfil ideal de trabajadora.

Condiciones de vida y trabajo en los campos de Huelva

Las condiciones de vida y de trabajo de las trabajadoras marroquíes en los campos de la fresa en Huelva presentan enormes deficiencias; y es que, la puesta en relación del marco jurídico laboral español con el marroquí acaba propiciando la vulneración de los derechos laborales de estas trabajadoras, y abocándolas a situaciones de precariedad laboral extrema. Por lo pronto, las mujeres son seleccionadas en base a criterios claramente discriminatorios, pues se exige que las candidatas sean mujeres, que estén casadas (con autorización expresa del cónyuge), viudas o divorciadas (con la aportación de acta de divorcio o certificado de viudedad), vivan en zonas rurales con experiencia en el sector de la agricultura ,  tengan hijos/as -para garantizar su arraigo familiar y su regreso al país una vez terminada la temporada-, y no cuenten con más de 45 años para que puedan responder a las exigencias físicas requeridas para el cultivo y la recolección de la fresa. Una vez seleccionadas, contratadas y desplazadas a los campos de Huelva, muchas de estas mujeres sufren durísimas condiciones de vida y trabajo, agravadas todavía más, si cabe, por una falta de una protección adecuada en materia de seguridad y salud.  Así lo reflejan algunas sentencias judiciales, noticias de prensa, y el testimonio de las víctimas (Sentencia de la Audiencia Provincial de Huelva, de 24 de abril de 2014). Vistos los testimonios de estas trabajadoras, la revista alemana Correctiv denuncia que se producen, además de violaciones y abusos sexuales, un inusitado número de abortos en los campos de Huelva. En la revista se cita a Josefa Mora Gómez, trabajadora social en el Centro de Salud Pública local y que «debe aprobar cualquier solicitud de aborto que se realice allí”, quien manifiesta que se practicaron 185 abortos en Palos y la ciudad vecina de Moguer en 2016, el 90% de los cuales fueron solicitados por trabajadoras temporales procedentes de Marruecos, Rumania y Bulgaria, todos ellos a raíz de violaciones.

Un gravísimo ejemplo  es el de Milouda, una ex–trabajadora de la fresa que pasó a ser trabajadora en situación irregular, y ahora vive de la prostitución; o el de Shadia, otra ex–trabajadora de 25 años, que llegó a los campos de la fresa dejando a su hijo de pocos meses, y quien ante el acoso de su jefe para que mantuviera relaciones sexuales con él, acabó abandonando el trabajo a las seis semanas: «Le gustaban las chicas que venían de Marruecos«. «Cuando una no quería estar con él, la despedía”. “Muchas decían que sí, pero yo no quería eso, así que me fui. Desde entonces he tenido muchos problemas por los papeles, pero lo prefiero«, afirma Shadia.

Durante la redacción del presente artículo, tuve la oportunidad de conocer a Najat, de 35 años de edad, divorciada y con hijos menores a cargo, procedente de Beni Mellal, en el sur de Marruecos. Hace varios años vino a los campos de Huelva como temporera. Afirma que las condiciones laborales eran muy precarias, las condiciones de vivienda pésimas, y los piropos sexistas constantes. Tras permanecer unos meses trabajando y al observar la conducta de los empresarios decidió huir de ese lugar y residir en otra provincia, lejos de los campos de Huelva, donde la misma afirma que vivió una experiencia penosa. Actualmente se encuentra en situación ilegal, y trabaja sin alta en la Seguridad Social al carecer de autorización por residencia y/o trabajo. Señala que, si no se produjeran abusos sexuales en las fincas, y que si el trato hubiera sido adecuado habría permanecido trabajando pese a las malas condiciones laborales y de vivienda: “Éramos distribuidas como animales en granjas”. “Nos tratan como mercancías”. “Cuando reclamo sobre mis derechos, el empresario me dice aquí por lo menos vives mejor que en Marruecos; los 30 € que ganas al día hacen fortuna en tu país, así que trabaja y cállate”. “Con frecuencia nos escupían mientras trabajamos”, afirma Najat.

Las trabajadoras de la fresa esperan un futuro mejor en España, y un salario digno para mantener a sus familiares; pero, lejos de alcanzar su propósito, como se ha descrito, con demasiada frecuencia se convierten en víctimas de acoso, agresiones sexuales y trata.

Hay que destacar que las demandas ante los Juzgados de lo Social son muy escasas, pues estas mujeres, todas ellas con menores a su cargo en su país de origen, temen que les sea denegada la autorización de residencia o ser expatriadas a su país de origen, con la imposibilidad de tener trabajo en las siguientes campañas. Dicho temor se atenuaría si estas mujeres contaran con el apoyo y la protección adecuada en materia normativa, sindical, policial, judicial y de la Inspección de Trabajo.

La situación descrita impide que las personas inmigrantes disfruten de su derecho humano a tener una vida digna, en las mismas condiciones que las nacionales, trasformando el deseo legítimo de aquellas de vivir en un lugar que les ofrezca un futuro estable en una presión por parte del mercado de trabajo. La sociedad española tiene que ser consciente de que las personas inmigrantes no se desplazan a España a “quitar el trabajo a los nacionales”, sino más bien a ocupar puestos rechazados por la mano de obra interna, y que, sin embargo, es necesario cubrir para el garantizar el cubrimiento de determinadas actividades económicas. Sin embargo, erróneamente, la sociedad percibe la inmigración como un peligro para el desarrollo y el progreso.

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Ilhame Echajri Amhaouch, Doctoranda por la Universidad de Murcia Estudio grado en Relaciones laborales y recursos humanos y Máster en Asesoría Jurídico Laboral en la Universidad de Murcia. Cuenta con un proyecto subvencionado por el Ministerio de Educación a aquellos estudiantes con mejor expediente académico. El proyecto se titula "Contratación irregular y condiciones de trabajo de las personas inmigrantes en situación irregular en España" realizado bajo la colaboración del Departamento de Derecho del Trabajo y de la Seguridad social (Facultad de Derecho). También cuenta con varias publicaciones de artículos, tales como: "La discriminación múltiple de las mujeres extranjeras España" y "El Régimen Jurídico de acceso a la Universidad pública del profesorado extranjero". Tales artículos han sido publicados igualmente en la Revista Social del Excelentísimo Colegio de Graduados Sociales de la Región de Murcia. Ilhame, cuenta con amplia experiencia en el ámbito laboral y de seguridad social, así como en materias propias de Extranjería. Cuanta, además, con varias participaciones y comunicaciones a Congresos autonómicos y cursos relacionados con derecho del trabajo y de la Seguridad Social.

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